El cuento

Posted in Sin categoría on 7 junio, 2017 by francisco

“Muchos autores de libros sobre literatura pasan por alto los cuentos considerando que constituyen un género menor y que no merecen a penas consideración, sin embargo opino que no tiene que ser así.
Desmontando el mito de que el cuento es un género menor en importancia. No es complicado hacerlo pues basta referirse a escritores como Julio Cortazar, Benedetti, Borges o Eduardo Galeano entre muchos otros, para defender que el cuento puede tener una alta categoría y ser mucho más que un mero relato para niños.
Pero incluso en los relatos infantiles despreciar a Andersen, Grimm o Perrault es una soberbia inconmensurable digna de arrogantes críticos demasiado encerrados en un universo propio de letras y polvorientos escritos.
El germen de los cuentos está en la tradición oral y es por esto que han sido en muchos casos despreciados cuándo pasaron a ser un género literario. En un principio se limitaban a recoger estas narraciones tradicionales, pero el cuento ha evolucionado y ya no se limita a ser una simple recopilación de leyendas constituyendo un género propio, con sus subgéneros y peculiaridades.

La mayoría de los niños tienen su primer contacto con los libros a través de los coloridos ejemplares que sus padres les sujetan para que observen los dibujos mientras les narran lo que allí está escrito. Cuándo comienzan a leer, son los cuentos, los primeros escritos sobre los que posan sus miradas tratando de descifrar los mágicos secretos que encierran. Cumplen todos los requisitos: son breves, de lenguaje sencillo y los temas atrapan su imaginación que rebosa misterios, hadas, princesas y enanitos mágicos.
Con el tiempo y la edad, un niño al que se le ha inculcado el placer de dormirse con un cuento, comenzará a desear saber por sí mismo que le sucede a sus personajes favoritos y poco a poco se adentrará en el íntimo placer de sumergirse en las páginas de un libro y comenzar a vivir sus historias sin más voz que esa interior que te acaricia el alma cuándo te sitúas frente al hechizo de las palabras.
Un cuento puede crear lectores no solo entre los niños. Los libros de cuentos o relatos breves para adultos atrapan a personas que han dejado atrás la infancia y que inmersos en una vida de prisas y estrés no encuentran tiempo para leer una novela más extensa. Los cuentos permiten aprovechar una espera en la consulta del médico, un viaje en el transporte público o un breve instante antes de entregarse al sueño para abanicar sus hojas y dejar que sus letras nos arranquen durante un breve rato de la rutina diaria y su torbellino de ruidos y prisas y nos transporte a diferentes lugares dando un respiro a nuestra mente, demasiado sometida a una constante ansiedad.
Pienso, que el cuento no solo no es un género menor, sino que puede estar a la altura de las más grandes obras y que su importancia es básica y primordial para el fomento de la lectura en niños y adultos, ayudando a que la sana costumbre de la lectura perviva en las nuevas generaciones.
Seamos pues unos “cuentistas” irreductibles con nuestros hijos, descubrámosles el placer de no poner barreras a los sueños y de amar la lectura, a través de nuestras voces en un principio y de forma autónoma y con sus personales elecciones más adelante.”

Morir habemus

Posted in Sin categoría on 7 junio, 2017 by francisco

En una severa sepultura,
donde la paz y esperanza,
al cumplir la hora siniestra,
descansaba aquella imagen yerta,
y el tiempo y el espacio,
que en fuero arrollador
destruye lo que encuentra,
con la sana intención, sin un lamento,
y ese placer curioso del momento,
¡no podemos decir exactamente
lo que vieron los ojos!
que, en extraña mirada,
nuestra imaginación
quedó turbada,
y un poco alucinante, en el misterio,
sguió la sombra, ¡loca fantasía!,
que pudo ver lo que no existía:
¡polvo, ceniza, nada!, y la osamenta,
putrefacta, de algo de lo que fue:
¡juventud, amor, grandeza, fantasía!,
ilusión, y ese brillo inefable
que es, en el mundo, risueño manantial
de algo inestable.
¡La visión del espectro, al instante,
recorrió nuestra espina dorsal
como ráfaga intensa, palpitante!
y, como una promesa en el delirio,
nos parecía que, al fallar la savia,
en el hondo misterio de la muerte,
se nos iba la vida lentamente,
y un sudor frío invadió nuestro ser,
que estaba inerte, al pensar otra vez
en la osamenta, única huella lívida
de la simple belleza de la muerta,
en el último sueño de la muerte.
¡Todo es miseria, sueño, pasión!
Y este mundo será fingida gloria,
que convierte al mortal en ilusoria,
sin encontrar jamás esa semblanza,
¡si se pierde la fe!, que es la constancia,
el sentimiento, la virtud, el honor,
y la ambición de todos los mortales,
ese sueño feliz de ¡la esperanza!
Y en aquella necrópolis austera,
paz y consuelo a todos los pesares,
yo pensaba en ese más allá
del misterio insondable,
grabado en nuestra mente,
y, cual simple mortal,
¡soñaba con la muerte!

¡El mar!

Posted in Sin categoría on 31 agosto, 2016 by francisco

Ese abismo insondable,

que lleva en su corriente

la virtud transparente

del efluvio enervante,

mezcla de oro y de plata

salpicado de estrellas,

en color escarlata,

escuchando esa queja

de sus olas bravías,

que parecen lamentos

de ilusiones perdidas;

ese mar tan profundo,

que al extender la vista

nos parece el ensueño

de quimera imprevista,

cuando vemos las velas

de esos mundos famosos,

y sus mástiles altos

de noche luminosos,

surcando la corriente

de ese mar proceloso,

nuestra ilusión aumenta,

y sentimos esa pasión

inmensa arrolladora,

que sirve de añoranza

de los tiempos que fueron;

cuando en el mar

jugamos en su orilla,

saltando en el Pegaso

que nos sirve de quilla;

recogiendo arena

para formar castillos

que eran para nosotros

algo de maravilla;

famosas obras de arte

donde nuestra retina,

infantil y graciosa,

soñaba en aquel mundo

de imagen caprichosa,

llegar hasta la luna,

coger el sol que era,

para nosotros como

inmensa fortuna;

visitar las estrellas,

y después, en las nubes,

seguir siempre la huella

de aquellos siderales

que nuestra fantasía

considero mortales;

jugar con los planetas

terminando la estancia

para contar la historia.

¡Oh mar tempestuoso,

cuando crujen las olas

oyendo ese gemido

que nos causa el espanto

de negras caracolas!

¡Oh mares infinitos,

oh piélago profundo

de extenso continente,

al ver tu inmensidad

flotante y atrayente

cantamos una endecha

escuchando el murmullo

genial de tu corriente.

recordando la brisa nacarada

de ese bullir constante,

transformado al instante

en límpida corriente,

que brinca por el surco

en ese mar de ensueño transparente.

Tempestad

Posted in Sin categoría on 31 agosto, 2016 by francisco

Cuando sentimos ese ruido

que turba nuestra mente,

y que un ritmo creciente

nos hiere los sentidos,

escuchando el bramido

de su fuero profundo,

y esas ráfagas negras

que cruzan el espacio,

y llevan por delante

lo que encuentran al paso,

vemos el huracán,

que hiere nuestra imagen,

y el ruido de misterio

que escuchamos, y esa

forma imprevista y que notamos

cuando alzamos la vista

y encontramos tan sólo

desolación y muerte,

“el caos, el exterminio”

recordamos entonces

la eterna diferencia:

ayer, campos de ensueño,

risueñas alabanzas,

después, desolación,

tristeza y agonía,

y el vivir una vida

que no tiene esperanza.

Penumbra de misterio

de abismos insondables,

horrísonos estruendos

que hielan nuestra carne,

y hacen sentir un hálito

de espanto y amargura,

que sentimos la muerte

con aquellos crespones

y el llanto funerario

sin ofrecernos duda;

después vemos la Parca

que surge por doquiera,

y se acerca a nosotros

silenciosa y segura.

Esto es la tempestad,

que todo lo confunde,

y es su placer morboso

destruir la belleza,

matando la pureza

de nuestro sentimiento,

que a veces es el signo

del arte y de la historia,

y nos deja la huella

del desastre de Troya.

Y en silencio profundo

y horror en la mirada,

vamos sin rumbo fijo,

como nave asustada,

juguete de las olas,

y lanzamos el eco

de ese conocimiento,

negro como la noche;

¡la tempestad se acerca!,

y empieza ese calvario

de frenesí enervante;

se agigantan las venas,

y parece que estallan

al influjo constante;

se oyen ecos de auxilio,

quejidos suplicantes,

oraciones de nuestros

corazones sangrantes,

que les falta el consuelo

de la fe sacrosanta,

y ven sólo el espectro

del hecho alucinante;

¡siempre aquella zozobra!

muertas las ilusiones,

otra vez se presenta,

volviendo a la memoria

esa inmortal tragedia

del desastre de Troya.

Y al formar el examen

de nuestras conclusiones,

recordando en la sombra

esas mil creaciones,

que vimos como cosa siniestra,

recordamos del mundo

la sin ventura nuestra;

y otra vez ese negro horizonte

nos presenta a la vista

la barca de Caronte,

y nos lleva por el sendero

donde las almas purgan

el mal que nos hicieron,

renegando del sino,

de la suerte,del llanto,

sólo vemos miserias,

amargura, quebrantos,

temblores y un espanto

que cruje nuestros huesos,

y nos funde de nuevo:

sirviendo de holocausto

en terribles mansiones,

donde sirven de guía

horribles cicerones;

y otra vez se presenta,

en esa negra historia,

la tragedia más grande

del desastre de Troya.

 

 

 

 

 

 

 

 

Una pequeña historia

Posted in Sin categoría on 30 agosto, 2016 by francisco

Sólo un vago recuerdo

ha surgido en mi mente…

Fue una tarde de mayo,

era yo adolescente,

y fui protagonista

de esta “Pequeña Historia”

que, sin pena ni gloria,

vuelve hoy, ¡recuerdo grato!

a invadir mi memoria.

Tú fuiste la heroína

la flor de la Esperanza

en aquella tarde,

momento de mística grandeza,

de ilusión y semblanza;

te hablaba de amor puro,

casto, sincero, santo,

sin aquella pasión de fuego

que, lejos de sentir la calma,

todo lo arrolla, y deja huella

de mortal veneno.

¡Estabas tan bonita!,

que sentí la ilusión

de hacer una guirnalda

de flores naturales;

y, siguiendo la huella

de aquellos tus encantos

personales,

ponértela en la frente

y llamarte ¡mi reina!,

mi encanto, mi vida,

¡vergel de perfumes orientales!,

diosa del mundo, mujer sublime

de todos los mortales.

¿Recuerdas qué te dije?:

“¡Estás preciosa!”;

y tú me contestabas:

“No exageres, ¡por Dios!;

yo, en este caso,

seré versátil mariposa,

encarnada en la pobre mujer

que se conforma con la tranquilidad

y sólo espera a vivir en la altura

de pensamiento y obra”

Te hablaba de Roma,

en los tiempos de César,

donde cada mujer era una reina,

erigida en deidad de la belleza,

ofrecida a los dioses paganos;

del héroe que moría

por el Emperador,

en luchas sangrientas

de los arcos romanos,

del honor sin mancilla

de las simples vestales;

de Lidia, la cristiana

que convirtió a Vinicio,

llevando a su conciencia

las aguas bautismales.

¡Todo por la mujer!,

figura sacrosanta

que, primero la Virgen,

y después la esperanza

de ser madre amantísima,

que nos lleva a sentir

la dulce compañía

de familia y hogar,

en el mejor ejemplo

de virtud y templanza.

Han pasado los años,

y hemos sido felices;

seguimos el ensueño

de nuestro amor tranquilo;

y por doquier miramos,

viendo sólo las huellas

del tiempo que añoramos.

Y termina la historia

de nuestro amor primero,

se cumplió la promesa,

y seguimos la marcha

sin variar el sendero,

ni olvidar que en  el mundo

vivimos los mortales

como viles gusanos,

por la gracia divina

y el amor puro y noble

de caridad cristiana,

si tenemos presente

de que somos hermanos.

Yo canto a la mujer

que es símbolo del amor casto y puro,

y admiro esa fe que te acompaña,

cuando olvidas del mundo

esas suaves caricias

por valor profundo

del venturoso hogar,

formando así un conjunto

de suprema esperanza,

virtudes adorables

del honor y firmeza,

que, al unir nuestras almas,

juramos en promesa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noche de estrellas

Posted in Sin categoría on 26 agosto, 2016 by francisco

 

Como luciérnagas en broche de brillantes,

es la noche de estrellas, que presenta un perfume

de aromas penetrante, ensueño que concibe nuestra

imaginación y loca fantasía, de giros rutilantes,

en la serenidad de penumbra, que nos hace concebir

un cielo oscuro, pero lleno de estrellas, que

presenta la mística belleza de un algo deslumbrante.

Y esa gloria inmarcesible que soñamos despiertos,

en una maravilla de la noche, en ese resplandor

que turba la mirada inquieta, que ya en el horizonte

se pierde, y se concentra en el éxtasis puro

y añorado de un lejano recuerdo.

Sin comprender esa belleza, sigo divagando

el pensamiento y la imaginación se remonta

a los planetas para ver en lo eterno

e imprevisto, el éter, lo infinito, en esa

inmensidad de algo desconocido en blancura

de plata, que seres ignotos nos envían

desde ese mar de ensueño.

¡Noche maravillosa, deslumbrante!,

que iluminas el orbe con el carro

de estrellas, rutilante, que siempre

va de prisa, y al instante se para

para cambiar la ruta ya descrita,

que no termina nunca, y sigue esa loca

carrera peregrina hasta llegar al cenit;

después se pierde en lontananza.

¡Oh inmensidad, desierto de esperanza!

 

Los números de 2014

Posted in Sin categoría on 12 enero, 2015 by francisco

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.100 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 18 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.